sábado, 9 de mayo de 2009

Reflexiones humanísticas sobre Darwin y la evolución de las especies

La Facultad de Educación organiza un ciclo de conferencias con motivo de la celebración de los 200 años del nacimiento del científico y del 150 aniversario de la publicación de 'El origen de las especies' de Charles Darwin que cambió la visión del mundo y de la persona. Se celebrarán cuatro conferencias-coloquio con expertos de diferentes universidades.
¿Cuál ha sido el impacto histórico y actual de la publicación del libro de Darwin? ¿Cómo ha sido el proceso de hominización y de humanización del ser humano? ¿Qué hace humano el cuerpo del hombre y de la mujer? ¿Causalidad o casualidad en la evolución?
Éstas son las preguntas que responden a las cuatro conferencias que se impartirán en la UIC entre el 14 de abril y el 5 de mayo, cada martes de las 18.00 h a las 20.00 h en el Campus Barcelona.
Las conferencias están abiertas al público en general, así como a profesores de Primaria y Secundaria y a alumnos de la UIC y de otras universidades.
Las conferencias corren a cargo de Carlos A. Marmelada, profesor de Psicología de la UIC; del Dr. Daniel Turbón, Catedrático de Antropología Física de la UB; de la Dra. Natalia López Moratalla, Cátedrática de Bioquímica de la UNAV, y del Dr. Francesc Torralba, profesor de la URL.
Información recopilada por: Laura.

Récord en la formación de una nueva especie marina: 400 años

Hace cuatro años, científicos de las universidades de Gotemburgo y Estocolmo descubrieron una nueva especie de alga en el mar Báltico. Ahora, nuevos estudios más detallados sobre su origen (publicados en el artículo 'Rapid speciation in a newly opened postglacial marine environment, the Baltic Sea' de la revista científica BMC Evolutionary Biology) revelan que ésta podría haberse formado hace sólo 400 años, un tiempo muy corto desde el punto de vista evolutivo, lo que la convertiría en una especie única y en uno de lo pocos ejemplos de evolución rápida en ambientes marinos. Teóricamente, la evolución de las especies —tan celebrada estos días con motivo del 150 aniversario de la publicación de 'El origen de las especies' de Charles Darwin— puede ser bastante rápida. Ejemplo de ello son una gran variedad de organismos que cambian a velocidades sorprendentes como el salmón rojo, las plantas híbridas poliploides (aquellas que experimentan el fenómeno giga o aumento del tamaño del individuo por mutaciones cromosómicas), los pinzones o los llamados peces cíclidos (que en tiempos cortos han desarrollado mejoras morfológicas que les permiten vivir en ambientes tan distintos como los de ríos tropicales o lagos africanos). Sin embargo, pocos estudios han demostrado ejemplos de una evolución rápida para dar lugar a nuevas especies en ambientes marinos. Fucus radicans es el nombre que la nueva especie —una macroalga marrón— ha recibido y que los científicos consideran que ha evolucionado a partir de un antepasado cercano, el Fucus vesiculosus, propio del Báltico. Precisamente para determinar el origen de esta nueva especie, los investigadores recogieron miembros de las dos familias en cuatro zonas distintas del mar escandinavo a lo largo de la costa de Suecia. Posteriormente, extrajeron el material genético de sus núcleos, el ADN, y los compararon entre sí encontrando un grado cercano de parentesco, con múltiples similitudes en sus genotipos. Asimismo, los investigadores fijaron la fecha en la que se desarrolló la novedad evolutiva, el nacimiento del alga, en no hace más de cuatro siglos, lo que resulta un período de tiempo casi insignificante desde el punto de vista de la evolución. "Estamos tratando de comprender cómo se formó esta especie. Fucus Radicans es muy común en el golfo de Botnia, al norte del Báltico, y queremos entender lo que significa para el ecosistema", explica Ricardo Pereyra, investigador de ecología marina de la Universidad de Gotemburgo. Aparte de la novedad de ejemplo de evolución a tiempos cortos, este descubrimiento adquiere más importancia teniendo en cuenta que el Báltico es un mar relativamente joven y pobre en diversidad.
Información recopilada por: Laura.

Las historias de Darwin

Doscientos años después del nacimiento de Charles Darwin (1809-1882) y 150 de la publicación de su gran libro, El origen de las especies, aún existen quienes niegan, o desconocen, su teoría, empeñándose en sostener que las especies que pueblan nuestro planeta son -somos- frutos de actos de creación divina específicos. Es difícil, por supuesto, convencer a todos, tan diversas son las convicciones, intereses e ignorancias humanas, pero de lo que no hay duda es de que en este Año Darwin disponemos de un número elevado de fuentes bibliográficas para formarse una opinión de lo que hizo y pensó, al igual de cómo vivió, el gran naturalista inglés. Es como si de repente se hubiese producido un tsunami, una gran ola que inunda el mercado editorial hispano: el tsunami Darwin.
Al contrario de lo que sucede en otras ocasiones, esta avalancha bibliográfica no se limita a lo que se ha escrito sobre el personaje en cuestión, sino que incluye también nuevas traducciones y reediciones de algunas de sus obras. Y es bueno que sea así, ya que en general los textos de Darwin constituyen magníficas narraciones que consiguen mantener la atención del lector. Esto es particularmente evidente en dos de sus títulos: el Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo y su Autobiografía. Publicado por primera vez en 1839, el Diario relata el viaje que el joven Darwin realizó alrededor del mundo entre diciembre de 1831 y octubre de 1836, en un barco de la Marina británica, el Beagle. Muy del gusto de la sociedad victoriana de entonces, una época en la que se viajaba más con la mente (esto es, leyendo) que en persona, este libro tuvo bastante éxito, dando a Darwin una cierta notoriedad pública. De hecho, ha mantenido su atractivo a través del tiempo y del espacio (ha sido traducido a numerosas lenguas, el castellano entre ellas), siendo la edición que ahora ve la luz en Espasa una nueva reedición, aunque, eso sí, en una presentación bastante más atractiva que las anteriores.
Tampoco es la primera vez que ve la luz en español su conmovedora y sincera Autobiografía -uno de mis dos textos preferidos de Darwin-, aunque no existan tantas ediciones de ella como del Diario. Sucede, sin embargo, que la mayoría de esas versiones seguían la primera edición inglesa (publicada cinco años después de su muerte), de la que su familia suprimió un buen número de pasajes, preocupada por lo que pudiesen pensar sus lectores. La edición que ahora publica la editorial Laetoli dentro de la Biblioteca Darwin, dirigida por Martí Domínguez, es una de las completas. Para facilitar la identificación de los pasajes suprimidos inicialmente, éstos aparecen en negritas. Algunos eran comentarios críticos con otras personas (por ejemplo, con Robert Owen, que se convirtió en uno de los más enconados opositores a la teoría de la evolución de las especies, y al que Darwin calificaba como dotado de "una capacidad de odio" que "no tenía rival"), pero la mayoría tocaban sus opiniones religiosas. Y aunque no podamos aceptar el expurgo al que fueron sometidos sus sinceros recuerdos, sí que podemos comprender cuánto debieron doler a su devota esposa, Emma, frases como: "Me resulta difícil comprender que alguien deba desear que el cristianismo sea verdadero, pues, de ser así, el lenguaje liso y llano de la Biblia parece mostrar que las personas que no creen -y entre ellas se incluiría a mi padre, mi hermano y casi todos mis mejores amigos- recibirían un castigo eterno. Y ésa es una doctrina detestable". La Autobiografía nos familiariza con la vida de Darwin, conmoviéndonos con las luchas interiores, de fuerte calado psicológico, a las que se enfrentó, pero El origen de las especies (1859), su obra cumbre y uno de los mojones literarios de la historia de la humanidad, ilumina nuestro entendimiento. No es sólo que en ella Darwin presentase su teoría de la evolución de las especies mediante selección natural, sino que lo hizo desplegando un amplísimo conjunto de evidencias y argumentos, mostrando así el exigente y completo naturalista que era. Traducida por primera vez al castellano en 1877 (por Enrique Godínez), la versión que Espasa (en cuyo catálogo ha estado habitualmente) y Alianza presentan ahora es una reedición de la que la editorial Calpe publicó en 1921, traducida (de la sexta edición, de 1872) por el genético Antonio de Zulueta (1885-1971). También es una reedición la versión abreviada traducida por Joandomènec Ros, que vio la luz en 1983 en Ediciones del Serbal y que ahora ha sido resucitada como contribución del Parque de las Ciencias de Granada al Año Darwin. Los lectores tienen, por consiguiente, la posibilidad de elegir. ¿En base a qué razones?, se preguntarán algunos. En cuanto a las de Espasa y Alianza -ambas espléndidamente presentadas-, la respuesta a tal cuestión es difícil, si no imposible: difieren en las introducciones y en que la de Espasa añade algunas notas aclaratorias al texto darwiniano, pero no son éstas diferencias sustanciales. Por su parte, la edición recuperada ahora por el Parque de las Ciencias granadino suple su carácter abreviado -siempre una limitación en textos fundamentales- con la espléndida introducción de Richard Leakey y un magnífico conjunto de ilustraciones que van acompañadas de buenos textos explicatorios.
Darwin y El origen de las especies ocupan el trono supremo en la jerarquía de la visión evolutiva del mundo vivo, pero incluso aunque el presente sea su año, sería injusto no dedicar al menos un momento para recordar a otro naturalista británico que intervino de manera decisiva en que Darwin se decidiese a dar a conocer públicamente sus ideas sobre la evolución de las especies. Me estoy refiriendo a Alfred Russel Wallace (1823-1913), quien desde una isla del archipiélago malayo envió en febrero de 1858 a Darwin un manuscrito que contenía la esencia de las ideas en las que éste llevaba por entonces trabajando aproximadamente veinte años. Como cualquiera puede imaginar, se creó entonces una situación delicada, que se resolvió con gran elegancia publicando en la revista de la Sociedad Linneana el manuscrito de Wallace, otro de Darwin y una carta de éste al botánico norteamericano Asa Gray fechada el 5 de septiembre de 1857, en la que le había informado de sus opiniones. Estos materiales, junto a un extenso ensayo que Darwin había preparado para su propio uso en 1844 y un informativo estudio introductorio de Fernando Pardos, se reproducen en La teoría de la evolución de las especies, publicado por Crítica en 2006 y ahora reeditado.
El origen de las especies. A pesar de que muchos parezcan ignorarlo, la obra de Darwin no se limita a El origen de las especies. De hecho, en mi opinión su grandeza científica reside en el ciclópeo esfuerzo que realizó por sustanciar su teoría con evidencias tomadas de prácticamente todos los rincones de la naturaleza, lo que le llevó a trabajar en dominios como la botánica, la zoología, la taxonomía, la anatomía comparada, la geología, la paleontología, la cría doméstica de especies, la biogeografía o la antropología, esfuerzos que se plasmaron en un buen número de libros (y de artículos, naturalmente). Hace tiempo que disponemos en castellano de El origen del hombre (Edaf), el texto de 1871 en el que se atrevió a hacer lo que no quiso en El origen de las especies: aplicar a nuestra propia especie las lecciones de su texto de 1859, y de La expresión de las emociones en los animales y en el hombre (Alianza), que debería haber sido parte de El origen del hombre (no lo fue para no alargar excesivamente el volumen; apareció en 1872). Mucho más recientemente se han traducido La estructura y distribución de los arrecifes de coral (Los Libros de la Catarata / CSIC, 2006) y La fecundación de las orquídeas (Laetoli, 2007), publicados originalmente en 1842 y 1862, respectivamente; libros ya reseñados en Babelia.
A estas obras se suman ahora nuevas traducciones. Comenzando por un libro extenso (dos tomos que totalizan más de novecientas páginas): La variación de los animales y plantas bajo domesticación (1868), un texto importante no sólo por los análisis de muy diversas especies domesticadas que Darwin efectuó allí, sino también porque en él se enfrentó con uno de sus grandes problemas, el de que aunque descubrió el hecho de la existencia de la selección natural y contribuyó notablemente a dilucidar la historia de la evolución animal y vegetal, no sabía explicar por qué surgen variaciones hereditarias entre organismos y cómo se transmiten éstas de generación en generación. Fue en esta obra -en donde, por cierto, empleó por primera vez el término acuñado en 1864 por Herbert Spencer, "supervivencia de los más aptos"- donde presentó su teoría hereditaria, la de la pangénesis, según la cual cada célula del organismo generaba unas "gémulas" diminutas que a través del proceso reproductivo transmitían a la descendencia los rasgos heredables. Fue el suyo un noble y ambicioso esfuerzo, a la postre, sin embargo, equivocado.
Y junto a La variación de los animales y plantas bajo domesticación, otro de sus libros sobre botánica, disciplina que se ajustaba bastante bien a las posibilidades de Darwin en su propiedad de Downe, donde pasó los últimos cuarenta años de su vida y donde podía realizar él mismo experimentos, bien al aire libre o en los invernaderos que construyó. Se trata de Plantas carnívoras, el título de la traducción publicada por Laetoli, o Plantas insectívoras, el encabezamiento elegido en la Biblioteca Darwiniana encabezada por Los Libros de La Catarata. Porque 133 años después de no haber merecido el honor de ser traducido al español, ahora aparecen, simultáneamente, dos traducciones diferentes. Se trata de uno de los libros más especializados escritos por Darwin (de hecho, no se volvió a reimprimir mientras vivió), pero merece la pena que esté en nuestro idioma. Es impresionante ver cómo un anciano y muy debilitado Darwin (el libro se publicó en 1875, siete años antes de su muerte) se mostraba en esta obra como un consumado e imaginativo experimentador que estudiaba el efecto de todo tipo de sustancias en las hojas de plantas carnívoras, o que analizaba sus movimientos y procesos de digestión cuando colocaba pedacitos de carne sobre ellas.
Información recopilada por: Laura.

Un estudio arroja más polémica sobre la base del árbol filogenético animal

Desde los tiempos de Darwin los investigadores se han interesado por la reconstrucción del árbol de la vida. Sobre su estructura y esencia hablamos en NeoFronteras hace poco. Pese a que cada día, gracias a la genética podemos reconstruir más ramas de este árbol, las más bajas parecen un poco confusas, incluso respecto al antepasado común a todos los animales.
Se cree que los animales se separaron del tronco principal hace entre 650 y 540 millones de años y se había asumido que la mejor representación de ese antepasado común presente en los tiempos actuales serían las esponjas.
Un grupo internacional liderado por Gert Wörheide del LMU de Munich ha podido explicar recientemente las relaciones entre todos estos seres primitivos, resultado que se suma a otros resultados recientes sobre esta parte del árbol de la vida.
Los investigadores muestran que todas las esponjas descienden de un único antepasado, pero que éste no es el antepasado del resto de los animales. Esto significaría que, por ejemplo, los humanos tampoco descenderíamos en última instancia de un ser similar a la esponja. Además sugieren que el sistema nervioso sólo habría aparecido una vez en la historia evolutiva animal.
Los filos más antiguos del mundo animal incluyen a Porífera (esponjas), Placozoa, Cnidaria y Ctenophora (medusas peine). Las esponjas son extremadamente simples en su arquitectura y no tienen órganos internos. Los Placozoa tienen una estructura también simple, con cuerpos en forma de discos y sin órganos. Las medusas peine, no son medusas verdaderas aunque recuerden a ellas. Las verdaderas medusas pertenecen a los Cnidaria que también incluye a los corales y anémonas.
El problema es que las relaciones entre estos filos son aún controvertidas entre los especialistas, llegándose a resultados contradictorios entre los distintos estudios. En particular los estudios morfológicos llegan a distintos resultados que los genéticos.
Para intentar resolver estas contradicciones este grupo de investigadores realizó el estudio más amplio hasta el momento sobre el asunto, analizando 128 genes de 55 especies distintas (que incluían nueve poríferos, ocho cnidarianos, tres ctenoforos y un placozoo).
El análisis se basa en la filogenómica para determinar las relaciones evolutivas de las distintas formas de vida mediante la comparación de grandes conjuntos de datos de secuencias genéticas. Se analizaron 30.000 posiciones de aminoácidos y, gracias al empleo de herramientas informáticas, los investigadores pudieron estimar el árbol filogenético que muestra cómo están relacionados los animales.
Uno de los resultados más significativos es que todas las especies de esponjas descienden de un único antepasado. Además, los animales bilaterales que incluye a los gusanos, moluscos, artrópodos o vertebrados no descienden directamente de ese antepasado de las esponjas. Ctenoforos y cnidarianos pertenecen a un grupo común denominado coelenteratos, que constituiría el grupo más próximo a los bilaterales. Pese a todo, esta hipótesis ya se planteó por primera vez en el siglo XIX.
La investigación también ha revelado nuevas pistas para la comprensión del desarrollo de los órganos. Tanto coelenteratos como bilaterales tienen sistema nervioso, sistema que sólo se habría desarrollado una vez en la historia animal.
Otro estudio reciente (aunque según los autores de este último sería menos amplio) acerca de los no bilaterales propuso que las medusas peine habrían divergido de las demás especies incluso antes que las esponjas. Como las medusas peine tienen células musculares y nerviosas, esto sugeriría que el sistema nervioso se habría desarrollado varias veces de manera independiente en el transcurso de la evolución y que se habría perdido en esponjas y placozoos.
Pero esta hipótesis contrasta con este nuevo estudio, según el cual, la caja de herramientas genética responsable de la construcción del sistema nervioso en otros animales está ya presente en las esponjas. De manera similar, los órganos sensibles a la luz ("ojos") pueden ser encontrados ya en las medusas.
Wörheide dice que una de las metas de futuros estudios será encontrar cómo y cuándo las cajas de herramientas genéticas del sistema nervioso, muscular y sensorial aparecieron en la historia evolutiva animal.
Información recopilada por: Laura.

¿Volverían las especies a evolucionar igual si se les diese la oportunidad?

En "¿Volverían las especies a evolucionar igual si se les diese la oportunidad?", Tana Oshima comenta el concepto de contingencia histórica de Stephen Jay Gould y un experimento reciente que demuestra que la evolución no es un camino repetible ni reversible, y que la adaptación al medio puede realizarse con multiples configuraciones genéticas que generan fenotipos similares, o al menos igual de adaptados. «¿Qué tiene que ver Andrew Jackson, el séptimo presidente de EEUU, con Darwin? En un cómico ejemplo de contingencia histórica, el paleontólogo Stephen Jay Gould logra unir, en nueve pasos, a estos dos personajes en una sucesión de acontecimientos en la que los detalles fueron cruciales tanto para la consecución de la presidencia de uno como para la generación de la teoría de la evolución del otro.» Información recopilada por: Laura.

Carbonell homenajea a Darwin y a su teoría evolutiva

Incorporar la ciencia a la agenda cultural cotidiana. Este es el objetivo del ciclo divulgativo Os luns con ciencia , que en un nuevo acto de celebración del Año Darwin lograba embaucar al público ayer con la conferencia del codirector de las excavaciones de la Sierra de Atapuerca y director del Instituto Catalán de Paleontología Humana y evolución social, Eudald Carbonell.
Con su exposición titulada Evolución, innovación y resocialización , Carbonell exponía de manera cercana la relación entre los procesos de socialización que experimentó desde la prehistoria el ser humano y la teoría de la evolución de Darwin, como proceso en el que la espacie varía a través de las generaciones.
«Mi objetivo es intentar explicar al público de forma humilde la combinación de los estudios que han tratado el proceso de evolución de Darwin y aquellos que se basan en la socialización y el proceso de culturización como factor destacable en la historia», manifestaba ayer el codirector de las excavaciones de Atapuerca.
Asimismo, la evolución biológica a través de la selección natural destacaba la diferencia entre el ser humano y el resto de los mamíferos, aprendiendo el primero a adaptarse al medio natural con los procesos de socialización como herramienta fundamental.
Carbonell visitará en los próximos días los yacimientos de Galicia donde trabaja su equipo junto con la Universidade de Santiago de Compostela, que es, en este caso, la investigadora principal. La Casa del Hombre de la ciudad herculina, que ya reunió a un amplio número de visitantes con las conferencias como La primavera, ¿la sangre altera? o Viaje a la Galicia profunda, s erá escenario de nuevas exposiciones científicas como las del día 27 de abril, titulada Como a física cambiou o mundo, o la del 4 de mayo, dedicada al médico Novoa Santos.
Información recopilada por: Laura.

El de la vaca lechera no es un genoma cualquiera

La profesora de la Universidad Autónoma de Madrid Marta Izquierdo abría su libro sobre ingeniería genética con una cita muy familiar, pero poco habitual en un texto científico: “Tengo una vaca lechera, no es una vaca cualquiera. Me da leche merengada, ay que vaca tan salada”. Izquierdo introducía así las nuevas tecnologías genéticas, cuyas repercusiones se extienden al campo práctico de la mejora agrícola y ganadera. La vieja canción y su interpretación biológica están ahora más cerca con el hito que hoy publica Science: la secuencia completa del genoma de la vaca doméstica.
El logro es producto del trabajo de tres centenares de científicos de 25 países durante seis años, un ejemplo de los grandes proyectos de colaboración que se han convertido en norma en los estudios genéticos. Roderic Guigó, coordinador del programa de Bioinformática y Genómica del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, que ha dirigido uno de los grupos participantes en el Consorcio del Genoma Bovino, explica la necesidad de estos grandes conglomerados: “Secuenciar un genoma todavía es técnicamente complejo”, dice.
Pero, al mismo tiempo, subraya una aparente paradoja: “Las máquinas de última generación permiten simplificar la secuenciación, que se puede completar en un sólo laboratorio. Por ejemplo, el CRG trabaja en los genomas de la remolacha, el melón y el pulgón. Pero en cambio, el análisis de la información es cada vez más complejo”. “Por eso es dudoso que los genomas humanos personales, que en dos años podrían estar disponibles por menos de 1.000 euros, sean de gran utilidad para la gente que los encargue”, añade.
Es precisamente este terreno del análisis computacional el que aporta el grupo de Guigó a los proyectos genómicos. En el caso del genoma de la vaca (Bos taurus), obtenido a partir de la raza Hereford, el análisis revela que, como en la canción, el genoma vacuno no es un genoma cualquiera, sino bastante particular. La primera sorpresa, señala Guigó, es que “los humanos estamos más próximos evolutivamente a los roedores que a la vaca, pero sin embargo los genomas de humanos y vacas se parecen más”. “De los 22.000 genes de la vaca, compartimos el 80%”, agrega.
Una aventura evolutiva:
No obstante, incluso con esta similitud y según destaca otro de los investigadores del consorcio, Harris Lewin, de la Universidad de Illinois (EEUU), el genoma humano ha sido “relativamente conservado” durante su evolución. En comparación, la vaca es casi una aventura de la naturaleza. Entre los genes exclusivos de esta especie que no se han hallado en otros mamíferos destacan los relacionados con la digestión, la inmunidad y la producción de leche.
En el primer caso, las singularidades del genoma vacuno se traducen en la presencia de cuatro estómagos o cámaras estomacales que les permite aprovechar vegetales poco nutritivos, como la hierba. En cuanto a la leche, los genes de la vaca posibilitan un producto rico en proteínas y con actividad antimicrobiana. De hecho, Theresa Casey, investigadora de la Universidad de Michigan (EEUU) que se ha centrado en este aspecto, opina que “la leche evolucionó con una función inmunitaria”.
Pero las peculiaridades de los cromosomas vacunos van más allá de los genes inventados por esta línea evolutiva, como señala Lewin: “La vaca tiene uno de los genomas más reorganizados entre todos los mamíferos”. Ciertos fragmentos de los cromosomas pueden cambiar de lugar, invertirse o duplicarse. Los puntos de ruptura en la vaca acumulan una especial abundancia de segmentos duplicados y secuencias repetidas, y estos cambios no son inocuos, sino que afectan a genes relacionados con la fisiología digestiva, inmunológica o glandular de la vaca. Es por esto que para Lewin, esos puntos de ruptura son “sitios calientes de evolución en el genoma”.
La vaca ofrece además otra particularidad: es la única especie de ganado secuenciada hasta ahora. Comparando diversas razas, los investigadores han extraído conclusiones de aplicación práctica en la actividad ganadera. En el ADN vacuno, concluyen los científicos, ha quedado impresa la huella de la mano humana que ha seleccionado los rasgos más deseables para la producción de carne y leche. A lo largo de esta selección artificial, el genoma vacuno no se ha empobrecido. “Yo no creo probable que la reorganización sea producto de la domesticación, pero no lo sabremos hasta que secuenciemos otros rumiantes”, reflexiona Guigó.
Los genes de la vaca gozan de buena salud: las 800 razas reúnen una diversidad genética comparable a la humana. En el futuro, los investigadores confían en que el mayor conocimiento de los genes de esta especie y de sus funciones ayude a mejorar las razas para obtener animales más resistentes a infecciones, poco exigentes y mejores productores de carne y leche, sobre todo para favorecer a los países en desarrollo.
Información recopilada por: Laura.

Hallan en el Ártico canadiense un "eslabón perdido" entre la foca y su antepasado terrestre

El fósil de un tipo de "foca de cuatro patas", presentado como el eslabón perdido en la evolución de algunos mamíferos terrestres en los marinos carnívoros actuales, fue hallado en el Ártico canadiense, anunció el miércoles un equipo de científicos canadienses.
El esqueleto de este animal, de 110 centímetros de largo del morro a la cola, fue descubierto en el emplazamiento de un antiguo lago formado en un cráter de meteorito en la isla Devon, en el territorio canadiense de Nunavut, a unos 1.500 kilómetros del Polo Norte.
El hallazgo, de unos 20 a 24 millones de años de antigüedad, es el fósil más antiguo de un pinnípedo (mamíferos marinos de vida anfibia, como las focas, los otáridos y las morsas), indicaron los científicos, cuyo informe era divulgado el jueves en la revista Science.
Los científicos recuperaron un 65% del esqueleto de este animal, de cráneo parecido a una foca y cuerpo similar al de una nutria, y cuya conservación se vio favorecida por los sedimentos del antiguo lago de agua dulce.
Este descubrimiento "cambió nuestro conocimiento de cómo y dónde tuvo lugar la evolución de este animal", dijo a AFP Natalia Rybczynski, paleontóloga del Museo de la Naturaleza canadiense y jefa del equipo científico."Sabíamos que los pinnípedos descendían de un antepasado terrestre, pero no teníamos idea de cómo se había realizado esta transición de la tierra al mar", indicó.
Según la científica, el hallazgo, realizado en 2007, refuta la teoría que prevalecía hasta ahora, según la cual las focas eran originarias de las costas del noroeste de América del Norte.
También hace pensar que las focas poseen grandes ojos para cazar en la oscuridad del invierno ártico, y no para zambullirse en las profundidades del mar, como se pensaba.
La foca con patas palmípedas fue bautizada 'Puijila darwini', tras asociar una palabra que significa joven mamífero marino en inuktitut, la lengua de los esquimales, y el nombre del padre de la teoría de la evolución, Charles Darwin.
Darwin había mencionado la existencia de "una forma animal de transición entre la tierra firme y el mar" en su libro 'El origen de los especies', publicado hace 150 años, destacó el equipo científico en un comunicado.
La isla Devon ya constituía un sitio de exploración privilegiado para los paleontólogos, que hasta ahora hallaron allí fósiles de conejos, de un pescado de agua dulce, de un pájaro, de una musaraña, de un rinoceronte y de un pequeño mamífero con cuernos, que solía vivir en un clima templado con inviernos suaves.
Pero Rybczynski y sus colegas descubrieron este fósil por casualidad: el primer conjunto de huesos fue percibido por dos miembros del equipo, que debió esperar al resto porque su vehículo todoterreno se quedó sin combustible. En dos días habían desenterrado un 65% del esqueleto.
"Hay siempre un elemento de suerte en paleontología", dijo Rybczynski.
La presencia de pies ampliados, probablemente palmípedos, robustas extremidades y una cola sin función específica sugieren que Puijila nadaba sirviéndose de sus cuatro patas, indicó el estudio.
Los científicos deben aún definir el lugar que ocupa este nuevo animal en el árbol genealógico de los pinnípedos, indicaron.
El esqueleto de Puijila se expondrá del 28 de abril al 10 de mayo en el Museo canadiense de la Naturaleza, en Ottawa, antes de ser llevado al Museo estadounidense de Historia Natural de Nueva York.
Información recopilada por: Laura.

‘Evolución’, el nuevo programa de la Casa de las Ciencias de A Coruña

Desde hoy la Casa de las Ciencias de la ciudad herculina proyectará en su planetario el programa Evolución, de coproducción con el Museo de Ciencias de Castilla La Mancha y el Planetario de Pamplona, creado específicamente para el nuevo sistema de proyección digital, el más modernos de España, que desde enero tiene el conocido museo científico coruñés.
Evolución dura aproximadamente 50 minutos y abarca desde el comienzo del universo hasta la teoría del origen de las especies de Charles Darwin, conjugando el año de la astronomía con el ciento cincuenta aniversario de la publicación del libro de mayor influencia en la ciencia.
"Desde o Big Bang ata hoxe no universo producíronse moitos cambios, o concepto de evolución é clave para entender a súa estructura e a nosa propia vida" , comentó Marcos Pérez Maldonado, director técnico de la Casa de las Ciencias y coautor de la producción, mientras que Xosé Antón Fraga , director de los Museos Científicos Coruñeses destacó que el nivel de este planetario "non se supera en toda España e do que podemos estar orgullosos".
Información recopilada por: Laura.

El Planetario celebra el Año Darwin y el Año de la Astronomía con 'Evolución'

PAMPLONA.- El Planetario de Pamplona estrenó ayer un nuevo programa, denominado Evolución, con el que pretenden conmemorar tanto el Año Internacional de la Astronomía como el Año Darwin.
Este nuevo montaje audiovisual tiene la peculiaridad de que va a ser el primer programa que, simultáneamente, se exhibirá en todos los planetarios estatales con sistema de proyección de vídeo a cúpula completa, para lo que se han elaborado versiones en euskera, castellano, gallego y catalán, además de en inglés y francés.
El nuevo programa unifica en un sólo concepto el Año Darwin y el Año Internacional de la Astronomía y los aplica en dos ámbitos diferentes: la evolución de las especies y la del universo. Además de las imágenes digitales que reproducen escenarios como la cubierta del Beagle, los primeros momentos de la vida en la Tierra o el Londres victoriano de la época de Darwin, tampoco faltan en este montaje las recreaciones del firmamento estrellado. Pero en lo que a imágenes se refiere, una de las más novedosas e impactantes es la que se filmó en el observatorio del Roque de los Muchachos, que reproduce una puesta de Sol en el exterior de la cúpula del Gran Telescopio Canarias. Estas imágenes, basadas en fotografías tomadas a intervalos con un objetivo ojo de pez , se ha aplicado por primera vez al formato de cúpula completa de los planetarios.
Para poder desarrollar Evolución , todas las partes implicadas en su producción comenzaron a trabajar en el programa en el año 2007. El estreno ayer de este montaje en Pamplona, A Coruña, Barcelona, San Sebastián, Las Palmas de Gran Canaria, Granada y Valladolid supone la consecución de uno de los objetivos, el estreno de una obra simultáneamente, que se marcaron en enero de 2000 en el Planetario de Pamplona durante la primera reunión del grupo de trabajo de técnicos de planetario españoles.
'Escucha el universo' Además del programa estrenado ayer, el Planetario de Pamplona también estrena hoy la exposición Escucha el universo. Esta producción del Museo de la Ciencia de Valladolid, que se podrá ver en la capital foral hasta el próximo 4 de julio, recoge 41 sonidos distribuidos en cuatro categorías: cosmos, tierra, vida y civilización. Se trata de sonidos de difícil o imposible acceso para la mayoría de los ciudadanos que, además de escucharlos cómodamente sentados en los sofás, podrán informarse de sus origen o formación gracias a los panales instalados. Algunos de los sonidos recogidos en la muestra son: los pasos de las hormigas, el flujo de la sangre, la voz de Marie Curie y de Santiago Ramón y Cajal, una explosión solar o una tormenta en Saturno.
Información recopilada por: Laura.